Es como si estuviera escrito. Un Llobell puede ser muchas cosas a la vez, y hacerlas todas bien, pero sobre todo, ante todo, es odontólogo. Por vocación, por tradición. Y así desde hace 76 años. El año pasado cumplió esta familia valenciana su 75 aniversario en el ejercicio de esta profesión médica que ahora se inicia ya en la cuarta generación.
La saga de la profesión familiar ligada a los dientes, los implantes, la ortodoncia, la cirugía maxilofacial… la inició Enrique Llobell Gauchí, que era de Benitachell. El patriarca de la estirpe era, en los años veinte del siglo pasado, protésico dental y trabajaba para un dentista de Valencia. Pero se casó con una catalana y se instaló en Barcelona, donde, llevado por sus inquietudes de superación, estudió la carrera de odontólogo y acabó estableciéndose como tal. Pero sufrió la desgracia de perder a su mujer en un accidente y regresó a Valencia con sus dos hijos aún pequeños, Enrique y Andrés, que acabaron siguiendo la trayectoria profesional del padre.
En 1935 instaló su clínica dental en Valencia, en el número 54 de la calle Cádiz. Después, durante la guerra, ejerció en la clínica instalada en el museo San Pío V, a las órdenes del coronel Adolfo Rincón de Arellano. Terminada la contienda prosiguió en su clínica de la calle Cádiz, donde se popularizó durante décadas como el odontólogo del barrio Ruzafa.
Su hijo Andrés siguió la especialidad de protésico dental y Enrique (el patriarca en la foto) estudió primero medicina y después estomatología, en la primera generación que siguió por ley ambas cosas para ejercer. Luego fue jefe de Cirugía Maxilofacial del Hospital La Fe de Valencia desde la creación de éste, en 1969, hasta su jubilación, en 1995, a los 70 años, destacando su gran labor en complejas operaciones de reconstrucción maxilofacial en personas gravemente afectadas por accidentes o enfermedades.
Los hijos de Enrique Llobell Palanca, Enrique y Andrés Llobell Lleó, siguieron, cómo no, la estela del padre, el tío y el abuelo y trabajan hoy en día en la misma clínica, en Valencia, en la calle Botánico Cavanilles, 20. Andrés se especializó en perioprótesis en Seattle y actualmente está en Chicago, porque viaja con frecuencia a EE. UU. para actualizar sus conocimientos.
Enrique estudió medicina, se especializó en estomatología y después en cirugía maxilofacial, y mientras estudiaba, como su pasión es el deporte (todos los días juega al tenis a las 7 de la mañana), jugaba al ajedrez y fue campeón de España de automovilismo en Fórmula 3, como después lo ha sido también su hijo Arturo. Ahora, además, Enrique preside el Colegio de Estomatólogos y Odontólogos de Valencia y la Sociedad Científica Española de Estomatología y Odontología.
Enrique está casado con Vicenta Cortell, también médico estomatólogo, especializada en ortodoncia, quien trabaja en la clínica familiar y dos días a la semana en una clínica propia en Castellón. Los hijos de ambos, Quique y Arturo Llobell Cortell, continúan igualmente la trayectoria familiar. El primero la compatibiliza con sus estudios de Derecho y ADE, además de ser campeón de ajedrez. El segundo prepara su tesis doctoral en Madrid y ya tiene plaza para especializarse en periodoncia e implantes durante cuatro años en Philadelphia.